En tren bala, claro
Pero menos mal que nos acompañaban, porque ya me diréis como íbamos nosotros a saber qué tren teníamos que coger.
Bueno, pues llegamos a Kyoto y derechitos a ver un templo budista. Había 1.000 estatuas de buda dentro, pero no nos han dejado hacerles fotos. El templo todo de madera y también impresionante, con un jardín de lo más japonés
Primera puerta de entrada al recinto del templo (todo de madera, como el de la mañana)
protegida por dos deidades que se complementan: uno tiene la boca abierta y el otro cerrada y tienen la función de espantar a los malos espíritus, para que no entren al templo
Segunda puerta de acceso
Y ese ya es el templo que contiene la fantástica imagen
Que está acompañada por otros dos budas
Y cuatro guerreros protectores
Y este se supone que era el médico del buda y que te quita el dolor si le tocas en el sitio que te duele: quizás lo del capuchón rojo es para evitar sobeteoEl templo está dentro de una reserva y los ciervos (o corzos, gamos o lo que sean) son tan protagonistas como el buda
Sobretodo porque el personal les da galletitas
Solo se ponen kimono para las ceremonias, por eso los únicos que se ven es en templos y santuarios. Pensaba haber escrito hoy del sincretismo religioso de esta gente, pero lo dejaré para mañana (o pasado). Por hoy ya vale.















Maravillosos los jardines. Impresionantes los templos, el del Buda enorme tiene que ser una pasada. Me ha gustado mucho la reserva y ver a la gente ataviada con los típicos kimonos. Que viaje más, más bonito
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