domingo, 10 de julio de 2016

10 de julio de 2016. Ulan Bator

Día de compras en la ciudad, pero, ¡Oh sorpresa! es un día superespecial en Ulan Bator, porque empieza el “Naadam”, que es el festival en el que compiten en lucha mongola, tiro con arco y carreras de caballos, y del que disfrutamos en el lago, pero este es a nivel nacional y hay montada una que para qué.
Para empezar desfile militar de distintos cuerpos (cualquiera sabe a que se dedica cada uno ahora que no tenemos guía-traductora), incluidos cascos azules, y para continuar cantidad de gente vestida de fiesta, pero a lo tradicional.






Han abierto todas las tiendas, que están atestadas de gente, especialmente una que hemos visto que congrega un montón de mostradores de joyas, el tráfico está tan mal como ayer y está todo el mundo en la calle, así que lo que prometía ser un día aburrido de compras ha resultado muy interesante.






Y me despido hasta que escriba el resumen final del viaje, desde casa.

Ulan Bator, lo viejo y lo nuevo

PUEBLOS

Aunque algún día hablé sobre los pueblos, como el viaje ha avanzado y he visto otras cosas y otros pueblos, he decidido hacer un especial al respecto.
En el sur de Mongolia, todos los pueblos son similares: hay una plaza donde está el ayuntamiento y el colegio y al lado hay una gran explanada donde están los comercios y los bancos y en otra explanada se encuentran el/los restaurante/s y nada más, porque la gente no habita en ellos, como mucho instalan un ger en los alrededores. Sin embargo en la mitad norte del país, donde hay pinos en las montañas, además de los servicios hay viviendas de madera, con los tejados de colorines y tienen una estructura más parecida a nuestros pueblos.






HASTA AQUÍ PUEBLO DEL SUR. A PARTIR DE AQUÍ, PUEBLO DEL NORTE





Como todo el uso del suelo es libre, cada uno cortaba el trozo que le parecía y allí instalaba la yurta o construía su casa. Esto era tal caos que el gobierno ha tenido que inventar un sistema por el que, sin pagar, se asigna a cada uno y solo uno (por el segundo sí hay que pagar) un terreno para instalación de la vivienda. Cuando una persona decide instalarse o ha pensado que en un futuro le gustaría hacerlo, solicita al gobierno un terreno en el pueblo fulano (o en la provincia cetana si le importa la zona en general y no el pueblo en particular) y el gobierno le asigna una parcela. Si es una ciudad grande, como Ulan Bator o Erdenet, te dan un trozo de tierra determinado, sin elección posible. Por el contrario, si se trata de un pueblo pequeño te dan a elegir entre varias ubicaciones posibles.


ANTES Y DESPUÉS DE LA DECISIÓN DE ORDENAR LA OCUPACIÓN

No obstante, en el caso de grandes ciudades también existen edificios de apartamentos, totalmente privados, donde uno puede comprar o alquilar un piso. ¿Por qué va uno a pagar por una cosa que puede conseguir gratis? Porque el terreno está sin urbanizar, es decir, sin luz y, sobretodo, sin agua ni alcantarillado y además a ni se sabe qué distancia del centro, que con la fantástica organización de tráfico con la que cuentan pueden suponer varias horas (ayer tardamos unas 4 horas en entrar a Ulan Bator): para mí razón más que suficiente.


Y esto es todo lo que tengo que decir de los pueblos mongoles, que no mongolos

sábado, 9 de julio de 2016

9 de julio de 2016. Del monasterio de Amarbayasgalant a Ulan Bator

Hoy también hemos madrugado, para no perder la costumbre, aunque no hemos hecho más que llegar a Ulan Bator, tragándonos el tráfico y la contaminación: ni una sola foto he hecho.
Nos vamos despidiendo de nuestras compañeras de viaje que salen, la una hacia Pekín en el transiberiano (si se le da bien igual me animo) y la otra en avión a su casa en Hong Kong. El viaje ha sido estupendo en parte gracias a ellas, con las que se ha establecido una estupenda y cordial relación: buen viaje para ellas, en la excursión y en la vida.

Os dejo, hasta la próxima entrada que, supongo, será el resumen final del viaje (salvo que ocurra algo digno de mención en los dos días que me quedan para llegar a España)

8 de julio de 2016. Del lago Khuvsgul al monasterio de Amarbayasgalant


Salimos tempranito del lago Khuvsgul, porque teníamos un montón de kilómetros (560 para ser exactos, aunque la mayoría de ellos asfaltados) pero el día nos deparaba sorpresas.
Cuando llevábamos unos cuantos kilómetros, a eso de las 10 de la mañana, pinchamos. Se cambió la rueda (nuestro conductor solito). Mientras aproveché para hacer unas cuantas fotos de ovejitas y otras cosas







Después de otro buen rato de carretera, el conductor empezó a notar cosas raras: por no alargar mucho, problemas con la bomba de inyección de la gasolina. A buscar soluciones se pusieron conductor y guía y acuerdan buscar un coche “de sustitución”. Como se pudo llegamos a Erdenet, segunda ciudad en importancia de Mongolia, donde nos esperaba un coche (en realidad esperamos nosotros un ratito) para seguir nuestro camino al monasterio. Ya os podéis imaginar el cuerpo que llevábamos cuando llegamos al susodicho, después de más de 12 horas de viaje, la última de un camino infame.



No obstante el monasterio precioso, aunque muy mal mantenido y el camping estupendo. Y un camino en el que descubrimos que en Mongolia también se cultiva: trigo como cereal de verano.








jueves, 7 de julio de 2016

7 de julio de 2016. Lago Khuvsgul

Hoy día sin carretera (lo que se agradece no sabéis como) dedicado al relax y a disfrutar del precioso lago Khuvsgul y del festival (no escribo el nombre porque ¿para qué?).






Antes de nada voy a contestar algunos comentarios. Aquí se habla mongol, que se escribe con caracteres cirílicos (esto se lo deben a la influencia rusa durante el siglo XX), y solo mongol, porque prácticamente nadie habla inglés, ni siquiera en los campamentos turísticos. El idioma extranjero es el ruso.
Comemos lo que podemos. Los platos habituales son: pasta mongola, gulash con arroz, sopa de verdura y carne, empanadillas de carne. Sobre esto gravita nuestra alimentación, aunque solemos pasar de la sopa y, si podemos, del gulash, ya que la carne suele estar guisada con la grasa y tampoco es muy tierna. No obstante, a veces sí está rico. También hay un plato típico de carne guisada con piedras calientes que comimos una noche y que estaba muy bueno. No ofrecen nada para postre, porque ellos no tienen costumbre de tomarlo y si ponen algo son galletas, bombones y cosas así.
Son muy espabilados, nada de mongolos. Como ejemplo nuestra guía que es más lista que el hambre. Son especialmente buenos con los idiomas, el que ha podido aprender, claro.


Bueno y ahora la carrera de caballos: fotos porque hay poco que contar y bastante literatura he puesto ya.

 Preparando la carrera
 La única representante femenina


Luciéndose antes de correr


 Espectadores, esperando la llegada a meta de los participantes


 El ganador

Una preciosa espectadora