Hemos vuelto a cambiar de ciudad: hoy hemos llegado a Kanazawa, a orillas del mar de Japón.
Pero empezó el día nada más que regular, porque el tren ha llegado con hora y media de retraso, por un accidente (han dicho que un atropello) que ha tenido la línea cortada desde tempranito.
Pero llegamos, que es lo que importa, y nos hemos ido derechos al mercado, entre otras cosas a comer. Algunas cosas rarillas:
Bueno, esto lo conocemos
Esto lo comimos el otro día. Son una especie de gelatinas hechas de manera natural, cociendo verduras y pescados. Estaban buenos
Cangrejos variados
¿Aletas de raya secas?
Según la guía esto son intestinos de bacalao, pero no lo veo claro. La impresión era de sesos, pero tiene que ser del mar, así que igual si son tripas, lo de bacalao lo veo más complicado
Y después nos fuimos a ver un jardín que tiene fama de ser uno de los tres más bonitos de Japón. Aquí los jardines se construyen no solo con plantas: se hacen estanques, islas, ríos, puentes....... Pero es que además, no se conforman con poner un árbol: le aplican técnicas de bonsai a lo grande. Así, se retuercen los troncos, las ramas se sostienen de forma horizontal con soportes y todo lo que sea necesario para que tengan la belleza que es lo que se pretende con los jardines. El de hoy lo hizo el samurai jefe de la región, al lado del castillo, a principios del siglo XIX
Estas estructuras son para proteger los pinos de la nieve: por aquí nieva mucho y no quieren que se rompa una rama por el peso
Y este es el castillo, reconstruido
Y después al barrio de las geishas, que aquí se llaman de otra forma. Por lo visto, en esta ciudad no viven en una casa todas juntas. Están en su propia casa con vaqueros y cuando les sale un trabajillo, se colocan kimono y peluca y tiran para el sitio donde bailarán y tocarán para su cliente. Además del barrio, hemos visitado una casa
Fachada de la casa que hemos visitado
El patio
Una de las salas donde se recibía. Ahora le sacan más al turismo
Otra sala
La cocina de la casa
¿Qué pasa con los comentarios? Sólo persiste Laura y alguno de María. Animaos