martes, 1 de noviembre de 2022

 No me había despedido de Sudáfrica y casi estoy empezando el siguiente viaje.

Sudáfrica. Interesante, desde luego. País de contrastes y como tantas veces lo visto muy distinto a lo que nos es vendido. Más pobreza, menos racismo pero más clasismo: al la postre el poderoso caballero se impone a cualquier otra consideración.

Sorprendente la adoración por Mandela, salvo porque alguna imagen hay que poner al fin del apartheid, no hay razones objetivas para ello. En realidad, ni lo querían en su partido (no fue presidente del mismo), ni, por supuesto, los blancos. Sólo era el hombre que estaba ahí y al que utilizó Frederik De Klerk para representar a los negros a la hora de renunciar al sistema segregacionista (este fue el auténtico artífice del final).

Como digo, siempre interesante.

Y ahora a Japón. Ya veremos si cumple las expectativas

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