domingo, 20 de noviembre de 2022

Hoy no hay templos, pero hablaré de religión.

Porque me resulta curioso el sistema de creencias de esta gente. Mezclan con absoluta naturalidad sintoismo con budismo. Según las guías y lo que se ve en santuarios y templos, la práctica totalidad de la población lleva a sus niños a bendecir a los santuarios sintoístas cuando tienen un mes, tres, cinco y siete años. Sin embargo la totalidad (o casi) sigue ritos funerarios budistas.

Y lo curioso, para mí, es que, aunque a nosotros nos suenen las dos como religiones del lejano oriente, no tienen nada que ver. El sintoísmo es una religión naturalista, en la que se adora a los dioses del agua, la tierra, el aire, las nubes........., y cuyos ritos solo se diferencian de los de una tribu de la amazonía en las vestimentas de los oficiantes, porque se restringen a ahumar o lavar a los feligreses, no hay cuerpo de doctrina, ni libro/s sagrado/s, ni teología o teogonía escrita. Sin embargo el budismo, aunque también es panteísta, sí tiene una historia basada en la iluminación de Gautama Buddha, es decir tiene un fundador y un cuerpo de doctrina, con muchas ramas, como ocurre con el cristianismo. De ahí que me choque tanto las prácticas religiosas de estas gentes.

Y vamos con el día de hoy, que he dedicado a andurrear por Kioto

Empecé en Gion, el barrio donde están las geishas (según nuestra guía en Kioto no se llaman geishas, pero no me he quedado con el nombre). Además es patrimonio de la humanidad y están obligados a construir de la manera tradicional todo lo que se construya nuevo en el barrio.

Tenéis que releer Memorias de una Geisha (o por lo menos ver la película). También recomiendo Kyoto, de Yasunari Kawabata

Este es el patio de una de las dos casas de la anterior
Alguna casa de nueva construcción se les ha colado



Esos cartelitos son los nombres de las "maiko" de esta "oquía" (o sea, geishas todavía dependientes de la casa en la que han sido educadas y viven)
Este jardín daba paso a un café. Me he tomado uno, claro y la señora que atendía, me ha regalado dos figuras de papel: aquí la propina te la dan ellos, además de las reverencias, las sonrisas, etc.


Esta señora era de las de verdad, no de las turistas que se disfrazan


Algún templo (santuario) tenía que haber



Y cruzando el río, todo cambia: ciudad supermoderna, llena de vida y comercios, aunque sea domingo

Una galería comercial
Eso es una pasarela paralela en altura a la acera. No sé cual es la finalidad, la verdad
Era temprano, pero me han dado ganas de echarme un bocata de jamón
Las avenidas principales son muy anchas y soportan la mayoría del tráfico
Pero las transversales son pequeñitas, con poco tráfico y parece que es donde vive el personal, como pasaba en Tokio

Y basta para esta entrada, aunque habrá otra de curiosidades




1 comentario:

  1. Me han encantado las fotografías de hoy, el barrio de las geishas es tal cual sale en la película y tal y como lo describe el libro. El resto de kioto, no la parte moderna, me recuerda a las descripciones de algunas lecturas de escritores japoneses. Los jardines y los colores de otoño una delicia. Un maravilloso día, que gustazo.

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