Hoy hemos hecho una ruta
andando, por la mañana temprano, a través del cañón del quebrantahuesos. Luego
veis las fotos, pero lo mejor de todo es que la mitad de la ruta la hemos
compartido con una manada de caballos (también hay fotos).
Estamos en el desierto
del Gobi: aunque lo veáis verde no penséis que es húmedo, es que ha llovido un
par de días y la vegetación, que es de ciclo supercorto, ha explosionado,
creando estos paisajes tan impresionantes. En el cañón de la ruta, hay zonas
tan umbrías que se mantiene helado el arroyito que corre por él, creando uno de
esos efectos que sólo la madre naturaleza puede mostrar: hielo en julio, en el
desierto.
Y luego hemos seguido
nuestra ruta motorizada, atravesando el desierto verde, encontrando rebaños de
todo tipo de ganado, pero sobretodo cabras y camellos. Y hemos llegado a
nuestro alojamiento actual, que es una cabañita con baño privado (no sé si
vamos a pillar muchos más en todo el viaje) y que vamos a disfrutar dos noches
seguidas, porque mañana nos ahorramos el coche a cambio de subir dunas y montar
en camello. Pero eso ya lo contaré mañana.
Ahora las fotos (o en las siguientes entradas, porque se me está poniendo imposible)
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