El cañón del
quebrantahuesos
Los caballitos
Y otros animalitos
Yurtas en la estepa. Son reales, no para turistas, y es la forma de vivir
de esta gente. Pueblos hay poquísimos, espaciados cientos de kilómetros (no es
exageración) y lo único que tienen son servicios: administrativos, bancos,
médico, veterinario y colegio de educación primaria. En invierno los ganaderos
trasladan sus yurtas a los alrededores de los pueblos para que los niños puedan
ir a la escuela y, de esa forma, no pierden su manera tradicional de vivir,
pero tampoco desprecian los adelantos. De hecho, todos van en coche o en moto y
tienen teléfonos móviles y televisiones. En muchas de las yurtas se ven placas
solares y antenas parabólicas. Intentaré fotografiar alguna para ponerla otro
día.
Paisaje del verde
desierto, aunque con dunas al fondo
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