Para empezar, un poco de historia
La nación coreana nació supuestamente el III milenio a.C., cuando el mítico rey Dangun fundó la dinastía Joseon (o Choson), que sigue siendo el nombre del país en Corea del Norte. Real o no, Dangun ha sido una presencia constante hasta el presente; una regia tierra repleta de pueblos diversos en épocas distintas que obtuvo su legitimidad de este imperecedero linaje. Lamentablemente, no hay documentos escritos hasta el s. II a.C., y esa historia fue narrada por escribas chinos. Sin embargo, existen pruebas arqueológicas que corroboran la presencia de seres humanos en esta península desde hace miles de años, y demuestran que un pueblo avanzado habitó e ella hace 7.000 ó 8.000 años. Estos pueblos neolíticos practicaban la agricultura en una asentada vida comunitaria, y se cree que los clanes familiares eran su agrupamiento social básico.
En torno a la época de Jesucristo surgieron tres reinos en la península: Baekeje, Goguryeo y Silla.
La península se halla dividida por una extensa cordillera que recorre unas tres cuartas partes delterritorio, sobre el paralelo 37. Esta cadena enmarcó el dominio de Baekje al suroeste, Silla al este y Goguryeo abarcaba una indóita región que formaban el noreste de Corea y el este de Manchuria, lo que ha alimentado alimentado la aspiración actual de una “gran Corea” en zonas pertenecientes a China y Rusia. Mientras Corea del sur se identifica con el esplendor de Silla (que afirma unificó la península en el año 668), Corea del Norte lo hace con Goguryeo y sostiene que el país no estuvo realmente unido hasta la fundación de esa dinastía.
Silla emergió victorioso en el mencionado 668, pero a costa de someterse al influyo de la dinastía china Tang. En esa época se consolidaron el arte de gobierno chino, la filosofía budista y confuciana, las prácticas confucianas sobre la educación de los jóvenes y el chino escrito.
El elevado grado de civilización de Silla le permitió ser considerada “la tierra próspera del este” por parte de China. Gyeongju, su capital, era conocida como la ciudad del oro y su aristocracia poseía una vasta cultura y disfrutaba de desmesurados lujos. Según los historiadores chinos, los oficiales de la élite poseían miles de esclavos, y cantidades parecidas de caballos, ganado y cerdos. Sus esposas lucían tiaras de oro macizo y pendientes de delicada filigrana. Los eruditos estudiaron los clásicos confucianos y budistas y desarrollaron avanzado métodos sobre astronomía y ciecia calendárica. El budismo de la Tierra Pura cohesionó a la plebe, cuyos miembros podían convertirse en adeptos mediante la repetición de sencillos cánticos.
Y hasta aquí la lección de hoy, imprescindible, porque es el lugar al que hemos llegado hoy GYEONGJU (lo de la grafía es un problema)
Vamos con las fotos que es lo que os interesa, aunque hoy no hay muchas
















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