Hoy toca escribir sobre la excursión al Cabo de Buena Esperanza, llamado en origen Cabo de las Tormentas, que pese a lo que yo creía hasta ayer mismo, no es el punto más al sur de África
Aunque hay discusiones al respecto, la opinión mayoritaria es que aquí es donde se juntan (o se separan, según se mire) los océanos Atlántico e Índico, porque es el punto en que convergen la corriente de Benguela que sube desde la Antártida por el Atlántico y que, por tanto es muy fría, con la que baja por el Índico y que es caliente. Esta convergencia hace que se formen continuamente tormentas y que doblar la punta de África fuera una odisea para los marineros. Para afrontarla descansados, los portugueses establecieron en la Ciudad del Cabo un punto de abastecimiento y reparación de naves. (¿Dije esto ya ayer?)
Pero claro, el cabo no está solo: en sus playas hay focas, pingüinos, mucha pesca, ballenas y tiburones blancos en cantidad. En tierra también hay bichitos (o bichazos) tipo avestruces y eland (esto es el mayor antílope de todo África).
Nuestra primera parada fue para ver focas. Cogimos un barco y nos fuimos a rodear la isla en que se encuentran por cientos. El mar estaba un poco movidillo, así que dimos saltos de esos que......


















Me encanta, que maravilla de día. Por cierto parece que hace frío, no? Se nota el aire antártico?
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