sábado, 19 de junio de 2021

Como se suponía, no había nada que ver en Fergana, una ciudad totalmente nueva, de estilo soviético (grandes avenidas y espacios abiertos). Dedicamos la mañana al mercado y a un par de fábricas de tejidos (una de seda y otra de algodón).

Y viaje de regreso a Tashkent. Ahora en coche, disfrutando de la variedad de paisajes y de los campos de algodón, que ya no es un monocultivo (lo era en tiempo de la U.R.S.S., por mandato de Stalin que decidió que cada república estuviera especializada en un trabajo y nunca pudieran ser autosuficientes).

FOTOS



Otro día intenté explicar como era lo del supersofá con la mesa encima. Aquí lo tenéis, en el sitio donde comimos.
Pan expuesto para su venta. Se esfuerzan mucho en la decoración, como se puede ver.
Todo tipo de hierbas para cocinar

Aunque la carne está al aire libre, no se ve una mosca.
Tipos de arroz
Ploff. Plato típico, que ya habiamos comido un día, pero esta vez en un sitio totalmente local (el del supersofá de antes, aunque nosotros hemos pedido una sala reservada, para no tener que comer en cuclillas u otra postura similar)
Algodón: igualito que el nuestro
El fértil valle de Fergana
Apenas unos kilómetros más y ya aparece el desierto



Y con esto se acaba el viaje, porque solo resta un día de descanso en Tashkent.

El caracol volverá a aparecer, quien sabe donde y cuando. Hasta entonces, viajad lo que podáis.


1 comentario:

  1. Me sorprende la limpieza de todos los sitios que has puesto. Muchas gracias por enseñarnos un trozo de mundo. Buen viaje de vuelta amiga

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