Por la mañana hemos ido hasta Omorate,
territorio de los Dassanetch, tribu (esta ya sí tribu) de pastores seminómadas.
Viven en la más absoluta miseria, en una zona de sabana semiárida, pese a
disponer del agua del río Omo, que sólo utilizan para pescar. Nos comenta el
guía que, aunque es obligatoria la escolarización, los niños raramente van a
la escuela. Siguen practicando la ablación del clítoris de las niñas, pese a
estar prohibido por ley y les está permitido tener hasta cinco esposas.
También hemos visto escarificaciones en
las jovencitas: vamos una alegría ser mujer entre ellos. Se alimentan de lo que
pescan en el río Omo, de la carne (poco porque los animales valen mucho, dan
estatus social y sirven para comprar mujeres) y leche mezclada con sangre (no
hacen queso). Las chozas eran, originalmente, de ramas secas, pero ahora
utilizan latas recicladas, porque así se aseguran que no llueva dentro,
no tienen chimenea ni salida de humos de ningún tipo y sólo tienen una pequeña
apertura que sirve de puerta, ventana, luminaria, etc.
Y por la tarde, Hamer. Prácticamente
las mismas costumbres, aunque son enemigos acérrimos de los Dassanetch. El
poblado un poco más auténtico, sin chapas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario