Salimos
tempranito del lago Khuvsgul, porque teníamos un montón de kilómetros (560 para
ser exactos, aunque la mayoría de ellos asfaltados) pero el día nos deparaba
sorpresas.
Cuando
llevábamos unos cuantos kilómetros, a eso de las 10 de la mañana, pinchamos. Se
cambió la rueda (nuestro conductor solito). Mientras aproveché para hacer unas
cuantas fotos de ovejitas y otras cosas
Después de
otro buen rato de carretera, el conductor empezó a notar cosas raras: por no
alargar mucho, problemas con la bomba de inyección de la gasolina. A buscar
soluciones se pusieron conductor y guía y acuerdan buscar un coche “de
sustitución”. Como se pudo llegamos a Erdenet, segunda ciudad en importancia de
Mongolia, donde nos esperaba un coche (en realidad esperamos nosotros un
ratito) para seguir nuestro camino al monasterio. Ya os podéis imaginar el
cuerpo que llevábamos cuando llegamos al susodicho, después de más de 12 horas de
viaje, la última de un camino infame.
No
obstante el monasterio precioso, aunque muy mal mantenido y el camping
estupendo. Y un camino en el que descubrimos que en Mongolia también se cultiva: trigo como cereal de verano.
Me ha impactado la casa con el tejado de hierba.... Una pasada...
ResponderEliminar