Para
empezar el día, que supuestamente iba a ser tranquilo, nos dimos un paseo a la
orilla del río Onkhon, que es el más largo de Mongolia y uno de los más
importantes, ya que a su vera estableció su capital Gengis Kan.
Foto del
camping, para que veáis como vivimos. Las yurtas son los dormitorios, con dos
camas (hoy una de matrimonio y una supletoria). En el edificio se encuentran
los baños, duchas y restaurante.
Un pastor
a caballo. En el sur veíamos a los animales solos, raramente a los pastores.
Ahora, además de haber muchos animales, llevan detrás al pastor, que, a veces
es un niño, otras va en moto o, como este, a caballo.
En estos
carros transportaban el palacio del kan o las pocas casas de madera que tenían.
Tiraban de ellos diez o doce bueyes. Ahora están puestos de adorno por ahí.
Después de
la sesión de marcha, empezamos las visitas turísticas a los distintos
monumentos que quedan de la época del gran imperio, que son pocos o están sin
excavar, pero en los que Lorenzo aprieta de lo lindo, porque, os recuerdo, aquí
no hay ni un árbol ni ninguna otra cosa que proporcione sombra.
Y después,
seguimos haciendo turismo por el mercado local.
Esto es
una fábrica de lácteos. Lo producido a continuación. Los hemos probado y están
francamente buenos.
Muchas de
las tiendas están alojadas en contenedores. Cuando llega la hora de cerrar
echan el candado y se acabó, pero imaginaos lo fresquitos que están.
Moda local
Después
emprendimos el camino del día. Cuando la guía me pase algún video que ha hecho
lo colgaré para que veáis que buenas son las carreteras.
Hemos
pasado por un pueblo que estaba celebrando su festival Naadam. Sólo hemos pillado la entrega de medallas.
Nuestros
primeros yaks
Simplemente espectacular. Me encantaría poder ver todo eso en directo pero en esta ocasión y gracias al blog, me toca viajar desde casa. Gracias.
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