








Todo el día de ayer lo dedicamos a conocer el “Down Town” de Vancouver, es decir, el centro de la ciudad.
Aunque Vancouver es una de las ciudades más importantes de Canadá y tiene un millón de habitantes, el centro es bastante pequeño ya que únicamente están allí las oficinas y centros comerciales más importantes. La población vive en barrios periféricos, todos en casitas con jardín: vamos como en las películas. En apenas media hora puede recorrerse el centro de punta a punta, sin que haya edificios de especial interés por su antigüedad (aquí consideran digno de ser conservado cualquier edificio que tenga más de 50 años) y tampoco hay una arquitectura contemporánea espectacular como puede verse en otras ciudades.
Lo que sí es impresionante es el puerto. Vancouver está situada en la desembocadura del río Fraiser y en una zona en que hay varios brazos de mar que penetran en la tierra y que constituyen puertos naturales. Así las fotos que puse el otro día son de una zona en la que se estacionan los barcos de recreo y es tan tranquila que existen casas flotantes: cuando sube la marea sube la casa, el camino de acceso, etc. Por supuesto es una de las zonas más caras de la ciudad (que es carísima en todo, por cierto). Las fotos que pongo hoy son del puerto en el que atracan los grandes cruceros que hacen la ruta a Alaska, México y Japón. Os propongo un juego: en una de las fotos, distinguir dónde acaba el barco y dónde empieza la ciudad.
También son preciosos los alrededores de la ciudad: ya veis las montañas, todas verdes, dónde todavía queda nieve en las cumbres.
Otra curiosidad es el transporte de la madera: sigue haciéndose por almadías en el río. No se hace con los hombres en equilibrio sobre los troncos, sino que estos van atados con alambres y los empuja una barcaza, pero aún así. Ver para creer. Y otra cosa que es como en las películas: los polis con las bicis.
Basta de rollo por hoy. Disfrutad las fotos.
Pedazo de viaje te estas pegando, y lo de las vacaciones en la Costa del Sol ¿donde a quedado?.
ResponderEliminarPor cierto, te hago una sugerencia, estaría muy bien que comprarais un muñequito de Elvis para colocarlo en el charpicadero del coche. ¡hay que mimetizarse con el pais! jejeje....
Un saludo de Manolo Ceballos
Hola guapa,
ResponderEliminarPues sí que es mala la envidia. Y como te envidio tanto, te envío besos "on the road". Me he alegrado que ya tengas caparazón para hacer tu viaje a Itaca. Que lo disfruteis intensamente. Rafa G.
(Pd. lo que puede hacer una mujer por librarse de una jornada de huelga de funcionari@s...)