En Alaska (también en Canadá), las casas no están cimentadas, sino construidas sobre una especie de estrado. Esto se debe a que apenas a 30 cm. Se encuentra el permafrost y es imposible cavar en él. Además es inestable, porque se producen deshielos parciales (una incidencia del sol, un roce de placas, cualquier cosita) que hacen que no se mantenga el equilibrio. De echo, es práctica habitual el reequilibrado anual de las casas, subiendo o rebajando alguno de los apoyos. Además el espacio que queda entre el suelo y el habitáculo permite la instalaciones de tuberías que, de esta manera, no se congelan, al aprovechar el calor de la casa.Otra de las singularidades de esta tierra es que se indemniza a los nativos por la ocupación de la tierra y la extracción de los recursos del subsuelo (además de no verse afectados por las leyes y restricciones relativas ala caza y la pesca que so de aplicación al resto de los mortales). Esto, lejos de ser una ventaja ha convertido a los nativos en pueblos en degeneración, ya que , al tener cubiertas todas sus necesidades por la indemnización estatal no salen a cazar y pescar, que era su trabajo, ni tienen necesidad de buscar empleo, por lo que, a la postres, se pasan el día bebiendo. El problema es tan grave que la municipalidad de Fairbanks, en invierno, tiene un autobús dando vueltas para recoger a los borrachos y que no se congelen en la calle, cosa que al parecer ha ocurrido alguna vez y han encontrado los cuerpos con el deshielo, cosa de lo más desagradable, claro.
Durante todo el viaje nos venimos preguntando de qué vive la gente que habita esas casitas que vemos desperdigadas por el bosque, sobretodo teniendo en cuenta que ocho de los doce meses del año están enterrados en nieve. Pues ya tenemos la solución: trabajan en los campos petrolíferos o las minas dónde llevan un régimen de trabajo dos semanas y una de descanso: la de descanso es la que habitan las casas que vemos.
Otra cosa curiosa de Alaska es que no apagan los incendios forestales, salvo que amenacen zonas habitadas y siempre que se hayan producido por causas naturales, que es lo que suele ocurrir. Por lo visto entienden que el fuego forma parte del ciclo natural y lo dejan seguir su curso, para que Alaska siga siendo la tierra virgen que todos imaginamos. A nosotros nos suena extraño, pero así nos lo explicaba un bombero en el centro de visitantes. También parece estar relacionado con el permafrost y los ciclos de hielo-deshielo, ya que a veces un incendio permanece latente durante el invierno y se reactiva en el verano, aunque las explicaciones al respecto no me convencen en absoluto.
No tengo fotos ilustrativas así que os conformáis con el rollo.
martes, 22 de junio de 2010
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Ya estoy otra vez dispuesta a seguiros despues de que la boda ha pasado. Ha ido muy bién, cuando tenga fotos te las enviaré por correo.
ResponderEliminarMe siguen encantando las narraciones del viaje. Ya po lo menos estáis más ocompañadas y eso, me supongo, os dará más tranquilidad.
Adelante. Un abrazo, Julia.